¿CÓMO LLEVAIS EL CONFINAMIENTO? SEGURO QUE HABEIS REPARADO EN LAS NUEVAS SITUACIONES DE POBREZA QUE ESTÁ CREANDO ESTA PANDEMIA, EN NUESTRO PAIS Y EN OTROS PAISES MENOS AFORTUNADOS. ESTA VEZ, PARA DATOS PISTAS, HEMOS ENCONTRADO UN DOCUMENTO DE 2011 DE FRAN SANTOLAYA SORIANO, CUYAS INDICACIONES SIGUEN SIENDO VÁLIDAS HOY PORQUE ESTABAMOS ENTONCES EN MITAD DE UNA CRISIS GRANDE. VENGA, COMPARTID CON NOSOTROS Y TODOS LOS SOPPERS VUESTRAS IDEAS SOBRE PROYECTOS DE VOLUNTARIADO. EL PROGRAMA SOP FEEL & GROW VOLUNTARIADO, DE LA MANO DEL CEU SAN PABLO ES UNA GRAN OPORTUNIDAD PARA HACER REALIDAD ESA FORMA DE AYUDA QUE OS PREOCUPA.

En pocas palabras, la crisis lo ha cambiado todo. Los ingresos de las entidades de voluntariado son menores, mientras se multiplican los caminos de la exclusión. La naturaleza de los problemas se han globalizado y una respuesta local o inmediata por parte de la ciudadanía resulta a todas luces insuficiente si las instituciones públicas, agentes económicos y sociales no comparten líneas de actuación y hacen frente común contra el deterioro de los lazos de confianza y reciprocidad entre la ciudadanía y una buena parte de sus instituciones, vitales para la sostenibilidad de un sistema duramente castigado por valores ajenos a la participación ciudadana o la responsabilidad social. Precisamente son estos valores donde el voluntariado encuentra sentido y razón de ser.
El camino resulta apasionante, y, en buena parte, lo tienen en sus manos todas aquellas personas y entidades que contribuyen con su esfuerzo a dedicar su tiempo en favor del bien común, y cuyo éxito pasa por la manera de resolver, a modo de piezas de un puzle, algunas de las cuestiones que enunciamos a continuación:

1.- Compartir ideas, personas y recursos. El voluntariado moderno requiere impregnar una visión relacional a la gestión organizativa. El resultado del esfuerzo colectivo es más que la suma individual de cada organización. Trabajar en red añade un valor intangible y multiplicador a la acción voluntaria.
El voluntariado del siglo XXI sobrevivirá en mejores condiciones en la medida en que asuma una lógica de colaboración que toma cuerpo en iniciativas concretas, como la de organizar encuentros conjuntos, campañas colectivas, trabajar en equipo o asumir que las personas voluntarias pueden participar en actividades de diferentes asociaciones. Un curso en el que participen diez entidades de voluntariado será más enriquecedor que 10 cursos para una sola entidad. Contactad con otras entidades de vuestro mismo ámbito de actuación. Estableced alianzas con organizaciones de tu alrededor, seguro que os une más de lo que os diferencia.

2.- Fomentar la participación a lo largo del ciclo vital. La participación requiere la puesta en marcha de un conjunto de habilidades, destrezas y conocimientos adquiridos a través de la práctica asociativa. El voluntariado ofrece una oportunidad óptima para este proceso de educación ciudadana. Los programas de aprendizaje-servicio abrirán puertas para establecer contactos entre la educación formal y el voluntariado.

3.- Incorporar una visión internacional a la acción voluntaria. No podemos funcionar como entes aislados del resto de iniciativas solidarias y movimientos sociales. La naturaleza de los problemas actuales requiere una actuación conjunta y en sintonía también a escala global. Internet facilita este encuentro, pero es insuficiente si no se fortalecen redes, plataformas y federaciones que eleven la voz a escala supranacional.

4.- Asumir una lógica orientada hacia la calidad, la eficiencia y la rendición de cuentas. Se está debatiendo intensamente sobre cómo implantar una lógica de efectividad en el conjunto del Tercer Sector, y probablemente también al movimiento de voluntariado le convendría posicionarse al respecto. Con la buena voluntad y disposición de sus integrantes no siempre es suficiente, y en muchas ocasiones la experiencia de participación puede resultar frustrante, cuando no contraproducente, para los fines que se perseguían originalmente. La transparencia en lo económico y en lo ideológico son señas de identidad del voluntariado.

5.- Fortalecer el arraigo del voluntariado en las bases de la ciudadanía. La participación ciudadana es un buen indicador de salud democrática, y el voluntariado representa una de las formas más genuinas de participación. Por otra parte, la gestión del voluntariado también implica un coste, a veces no tanto en lo económico sino en lo organizativo. Supervisar, coordinar, capacitar y dinamizar requieren dedicar esfuerzos y no siempre se dan las condiciones. Hemos de coordinar esfuerzos para promover una mayor conciencia social sobre el papel de la ciudadanía a favor del bienestar colectivo, una de cuyas expresiones es el voluntariado. Cada vez se vuelve más necesario implicar a un mayor número de personas en causas de interés común.

6.- La apropiación de la tecnología e internet con fines participativos. Internet y las TIC ofrecen oportunidades de participación inimaginables hace unos años. Como espacio de participación, el voluntariado puede contribuir a que la ciudadanía se “apropie” de las TIC y reivindique una utilidad social y unos fines solidarios. El voluntariado virtual cada vez va asumiendo más protagonismo. Sumemos también la iniciativa, la creatividad y el talento que les son propias al movimiento de voluntariado.

7.- El voluntariado y la Responsabilidad Social Empresarial. La idea de implicar a la iniciativa privada en el desarrollo del entorno donde se asienta no es nueva. La calidad de las relaciones laborales, la inversión ética y sostenible de los beneficios empresariales, la sostenibilidad medioambiental y el fomento del desarrollo comunitario son algunos de las sugerentes líneas de trabajo que a buen seguro protagonizarán los próximos años, y en los que el movimiento de voluntariado también puede contribuir, dado el importante papel de control social, democrático y participativo que puede desarrollar el voluntariado en relación a la actividad de la iniciativa privada (y por qué no, de la pública también).

8.- Fomentar la investigación-acción y la innovación social. El movimiento de voluntariado goza de cierta experiencia en el diseño, implementación y evaluación de programas de intervención con la comunidad. Tiene un rol de mediación social interesante, y un acceso directo a los diferentes grupos poblacionales con los que trabaja.

Partimos del relativo buen estado de salud del voluntariado y su más que razonable madurez y experiencia, si bien al momento actual del voluntariado en España y Europa no le pasan desapercibidos los cambios socioeconómicos, culturales y tecnológicos de nuestra sociedad.

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